Domingo 16 de Noviembre de  2025
PANORAMA POLÍTICO

La hora del consenso

La Nación abre una etapa de acuerdos con gobernadores y Neuquén queda en el centro de la agenda.

Escrito en EDITORIAL el

El Gobierno nacional transita su momento de gloria tras la resurrección electoral del 26 de octubre pasado. Con el envión del apoyo masivo recibido intenta refundarse y redobla la apuesta por las reformas solicitadas por el Gobierno de EE. UU. y el Fondo Monetario Internacional.

La salida de Guillermo Francos ha sido la más política de todas y una admisión de la derrota de su estilo de trabajo en busca de los consensos, construcción artesanal que le brindó al Gobierno la ley RIGI y otras reformas iniciales que fueron de suma importancia, pero no fueron suficientes y perdió la pulseada interna con el sector más combativo. Léase: Karina Milei.

La incorporación de Diego Santilli como ministro del Interior le otorga al Gobierno un ministro no desgastado que pasó por las urnas en la elección más difícil que afrontó LLA, la de la provincia de Buenos Aires, con el cuco del peronismo que había arrasado en septiembre en las elecciones provinciales.

La decisión de viajar a las provincias a dialogar con los gobernadores es un mensaje claro de la determinación que existe respecto a la construcción de consensos con los jefes territoriales. La presencia este sábado en Neuquén debe entenderse en ese contexto y es importante también leer la simbología de la visita: Figueroa sí, pero Cervi también.

Otro detalle importante desde lo simbólico de la visita de Santilli a la provincia fue la mención a la reforma laboral que impulsó Guillermo Pereyra en la modernización del Convenio Colectivo de Trabajo en Petroleros, que ayudó al crecimiento de las inversiones en Vaca Muerta.

Una forma de ir instalando un tema que será polémico, como la reforma laboral. El Gobierno nacional necesita cerrar con los gobernadores la mayoría parlamentaria que le permita llevar a cabo las reformas estructurales a las que se comprometió con su socio del norte.

En ese camino está el ministro designado para lograr esos acuerdos. Las provincias reclamarán, a cambio, el regreso de la obra pública, las transferencias atrasadas y deudas pendientes de compensación.

Mientras tanto

Con la visita de Santilli se abre una nueva era en las relaciones con Nación. Una foto como la de este sábado entre el gobernador Rolando Figueroa y el ministro del Interior Diego Santilli expone en primer plano lo que son las relaciones institucionales y también la realidad del poder, sus límites y sus alcances. El Gobierno nacional ganó la elección legislativa, pero tiene que sentarse a negociar los votos con las provincias dispuestas a hacerlo. El camino elegido es el correcto.

La agenda legislativa nacional requiere celeridad y en diciembre habrá sesiones extraordinarias para sacar el presupuesto nacional; ahí estará la clave de lo que logre Neuquén de lo charlado con el Ejecutivo nacional.

Lo que sí ayuda y distiende es poner sobre la mesa que la convivencia entre ambas instancias estatales es una necesidad y no una confrontación de relatos. Pasadas las elecciones debe transparentarse la conveniencia de las buenas relaciones más allá de las diferencias ideológicas y concepción del Estado.

Esta segunda etapa de los mandatos es una oportunidad para todos. En la provincia sucede lo mismo. Esta transición entre las elecciones de octubre y el 10 de diciembre es un momento importante para comunicar a la sociedad hacia dónde se marcha.

Para el Gobierno es importante porque a partir de este momento empieza a jugar el reloj que marca el camino hacia la reelección. Tiempo de reflexionar y de evaluar qué sirvió hasta aquí y qué debe modificarse. Las señales que se envíen serán clave para la relación hacia adelante.

La cómoda idea de que la derrota electoral se produjo por la nacionalización del voto sirve tanto como sonrisa de un boxeador que acaba de recibir un piñón: alcanza para un ratito, sirve para disimular.

Puertas adentro, el Gobierno debe revisar su vínculo con la sociedad y restablecer los niveles de confianza que logró cuando fue votado para encabezar una serie de cambios que eran considerados indispensables.

La transformación comenzó con el Estado penetrado por bolsones de corrupción, nichos instalados desde hace décadas que convivían con total impunidad; se cortaron negocios y se acabó con el partido-gobierno que todo lo justificaba.

En este nuevo paradigma que se instala con la LLA hay desafíos que se presentan y necesitan ser respondidos con solvencia, con determinación y sin maquillaje.

La narrativa instalada en redes acerca de “el gobierno de la Neuquinidad es más de lo mismo” es rebatible. Hay hechos, acciones que muestran la determinación de cambiar un estado de cosas que llevaron al hartazgo.

Como muestra está la paz social concertada con los gremios estatales, la ausencia de cortes y su avance sobre el espacio público de las organizaciones sociales; el fin de la cartelización de la obra pública en beneficio del erario. La reducción de la deuda en base al ahorro o a la mejora de la gestión económico-financiera son hechos tangibles puertas adentro. No es lo que domina la discusión pública.

Los días que transcurren son como el adviento, tiempo de espera y de esperanza para algunos. Tiempo de definiciones para quienes tienen la tarea de gobernar, y quienes miramos la política desde afuera observamos con expectativa qué sucederá con las paritarias que presagian un diciembre caliente.

Hay un cambio de paradigma en la concepción del Gobierno y no lo oculta. Debe convivir con la realidad que surgió de las elecciones y lo está transparentando con las organizaciones sindicales.

Figueroa vive el mejor momento económico de la historia de Neuquén. Veremos cómo será su paso a paso a la consagración definitiva.