Hoy, 28 de diciembre, el día en que tradicionalmente desconfiamos de cada noticia que leemos. Sin embargo, tras doce meses de giros inesperados, crisis de última hora y alianzas que parecían chistes de mal gusto, el lector promedio se pregunta: ¿realmente necesitamos un Día de los Inocentes en la política actual?
Si hacemos un recuento de aquellas promesas de campaña o proyectos de ley presentados a inicios de 2025 que, hoy, vistos en retrospectiva, parecen bromas pesadas.
La política de este año nos dejó fotos que nadie hubiera creído en enero. Rivales históricos dándose la mano bajo la excusa de la “gobernabilidad”. En cualquier otro día sería una broma de mal gusto, pero en 2025 fue el pan de cada día.
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El discurso político ha adoptado la técnica de la “fake news” o el desmentido constante. Si un político dice algo hoy y lo niega mañana, ¿es una estrategia de comunicación o simplemente está celebrando el 28 de diciembre con anticipación?
Terminamos el 2025 con la guardia en alto. Mientras hoy muchos intentan hacernos caer con noticias falsas sobre fichajes de fútbol o embarazos de celebridades, la política ya nos ha entrenado bien: después de este año, ya no nos creemos nada a la primera.
¡Que la inocencia les valga porque la paciencia ya se nos acabó!
Es 28 de diciembre, Día de los Inocentes. Sin embargo, tras un año de decretos audaces, motosierras afiladas y un Neuquén que se planta como la “isla” energética, la verdadera broma parece ser la realidad misma.
Más de un desprevenido caerá en la clásica broma del café con sal o la noticia falsa de un portal digital. Pero para los argentinos, el entrenamiento en el arte de la incredulidad ha sido intensivo durante todo el 2025. ¿Hace falta que llegue el 28 de diciembre para sentir que nos están “haciendo una broma”?
El 2025 político en Argentina se cierra con una sensación de vértigo. El Gobierno nacional ha llevado la narrativa de la “libertad” a niveles que ni los analistas más osados preveían a principios de año. Entre las sesiones del Congreso que parecieron ring de boxeo y los indicadores económicos que suben y bajan con la velocidad de un posteo en X (antes Twitter), el ciudadano de a pie vive en un perpetuo estado de “¡Que la inocencia te valga!”.
Las promesas de campaña de 2023, que en 2024 fueron shock y en este 2025 intentaron ser consolidación, nos dejan una pregunta: ¿fue el superávit una realidad tangible o el mejor truco de ilusionismo de la historia moderna? En la política nacional, la diferencia entre una política de Estado y una broma de los Inocentes se ha vuelto peligrosamente delgada.
Neuquén, la provincia “blindada”
Mientras en Buenos Aires se discute el centavo, en Neuquén el clima es distinto, aunque no menos irónico. El gobernador Rolando Figueroa termina el año consolidando su “regionalismo inteligente”. En este 2025, Neuquén ha perfeccionado el arte de ser el socio estratégico de la Nación para Vaca Muerta, pero el crítico más feroz cuando se trata de defender la coparticipación o las regalías.
Para los neuquinos, la “broma” del año ha sido ver cómo, mientras el país cruje, la provincia acelera en récords de producción de barriles. Sin embargo, la ironía duele al transitar la Ruta 22 o la 7: ¿es una broma del Día de los Inocentes que el motor energético del país todavía tenga baches que parecen cráteres lunares? ¿O que el precio del combustible en la capital neuquina juegue a las escondidas con el bolsillo de quienes viven sobre el petróleo?
El Rey Momo político
Si tuviéramos que quemar un muñeco este fin de año, sería el de las encuestas. Esas que en este 2025 predijeron finales apocalípticos que no llegaron, o primaveras económicas que se quedaron en otoño.
En Neuquén, la política local ha demostrado que se puede gobernar “sin permiso” del puerto de Buenos Aires, pero con un ojo siempre puesto en el precio del Brent. La alianza de Figueroa con diversos sectores ha sido el gran “acertijo” del año: un rompecabezas político donde las piezas parecen, al principio, no querer encajar, pero el cuadro final, de alguna manera, se mantiene en pie.
Llegamos al 28 de diciembre con el cuero duro. Si un político anuncia que bajará los impuestos a la mitad o que la inflación será del 0 % mensual de forma permanente, no necesitaremos mirar el calendario para soltar una carcajada.
En esta Argentina de 2025, y en este Neuquén de Vaca Muerta y desafíos sociales, ya estamos curados de espanto. Que vengan las bromas del Día de los Inocentes; después de sobrevivir a este año político, estamos listos para cualquier “inocentada”, por ejemplo, hasta que se haya concretado el nuevo puente de la Rinconada.
Hasta el 2026.
