Una buena semana que recién se concretó sobre su final. Así podría decirse del Gobierno Nacional que pudo llegar a festejar una forma de volver a tener titulares positivos luego de varios traspiés con el cierre de listas en PBA y con un dólar belicoso.
La llegada de la aprobación de los números por parte de la misión del FMI, la visita del presidente Javier Milei a la exposición anual de la Sociedad Rural Argentina y su posterior anuncio de la baja permanente de las retenciones fueron antídotos que esperaba el público seguidor del gobierno libertario.
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Cada una de estas acciones reportó dosis de tranquilidad y confianza en el gobierno que hasta aquí ha demostrado vocación de desmantelar el Estado, bajar la inflación y propiciar una batalla cultural contra el populismo.
Pero, en camino a cumplir dos años de gestión, no hay muestras de tener un plan económico que muestre un camino de reactivación productiva. El gran déficit de la Argentina sigue siendo la falta de crecimiento y no es obra de este gobierno; llevamos desde el segundo mandato de Cristina Fernández sin encontrar una solución.
Hasta aquí, y más allá de la voluntad que se ponga, el endeudamiento sigue siendo el camino con el cual funciona la economía nacional. Los últimos 20.000 millones de dólares otorgados por el FMI son una clara muestra de esta situación.
Por casa
A medida que progresa el calendario electoral, la política se parece cada vez más a sí misma. Es como si fuera reconfigurándose a su propia idea e imagen de sí. Complejo de traducir, ¿no? Es cierto, no es fácil explicar lo que por evidente se explica en su accionar; una y otra vez vemos cómo lo nuevo se vuelve lo de siempre y cómo el poder, con su naturaleza conservadora, deglute toda intención de cambio. Esta aseveración se ajusta a lo que sucedió con la regularización (reconocimiento legal) de la LLA en Neuquén.
Las diferencias internas fueron un marco permanente durante la gestión del reconocimiento partidario; la pelea por el sello fue como una pelea por una franquicia. Y es así en casi todo el país. Las vicisitudes que debieron afrontar en muchas otras provincias se replicaron en Neuquén.
Finalmente, La Libertad Avanza se normalizó en Neuquén; su titular es Nadia Márquez, quien a su vez es diputada nacional y que además será la candidata a senadora nacional en primer término.
¿No es más de lo mismo? Decíamos en párrafos anteriores que el poder, en su naturaleza conservadora, deglute toda intención de cambio, y la repetición de la figura de la diputada Márquez de alguna manera refleja esa aseveración.
De esta manera, la actual diputada nacional, que fue electa diputada provincial y anteriormente concejal en la capital de la provincia, se encamina, ya sea por la minoría o por mayoría, a ser senadora nacional. Se quedó con la franquicia y con la candidatura: la chancha, los veinte y la máquina de hacer chorizos.
Una experiencia religiosa
Atrás, en el pelotón de punta que la sigue, disputan su lugar Pablo Cervi, actual diputado nacional por la UCR, y David Schlereth, exdiputado nacional y expresidente del Concejo Deliberante de Neuquén.
Los disputantes son dos figuras que provienen de las huestes del fallecido intendente Horacio “Pechi” Quiroga. Ambos fueron prohijados por el exlíder radical. En el caso de Schlereth, se sostiene que llega a las filas de Pechi Quiroga por recomendación del influyente pastor Hugo Márquez, padre de la diputada Nadia Márquez y líder religioso de la congregación Jesús es Rey.
David Schlereth es pastor y vive en San Martín de los Andes. De buen diálogo con Rolando Figueroa, nunca aceptó integrarse al gobierno de Neuquinizate. Se mantuvo con sus expectativas por un cargo nacional y, más cercano ideológicamente a Patricia Bullrich, prefirió esperar esta oportunidad.
Fuentes cercanas al dirigente religioso sostienen que cree que hay gestiones en Buenos Aires que benefician a Pablo Cervi en detrimento de su candidatura. Lógicamente, ven la mano del gobernador Rolando Figueroa detrás de ese movimiento político.
En la semana arreciaron las versiones que vinculan al gobernador neuquino con distintas negociaciones políticas con la primera línea del gobierno nacional, y muchos periodistas del centro del país hablan de los acuerdos cruzados que se estarían consumando.
Versiones hay siempre de todo tipo; el pragmatismo político de los gobernantes impera ante las necesidades de la realidad. Porque ideas y voluntad de poder sobran, pero hay que llevarlas a la práctica.
Salir jugando
El frente Neuquinizate es una fuerza que se va construyendo en el camino, es un movimiento vivo que trata de sumar expresiones que adhieran a su visión de gobierno y de provincia. Tiene un liderazgo claro en la figura de Rolando Figueroa.
No hay en el sistema político una figura que pueda aparecer como una amenaza a ese liderazgo; el tiempo que lleva de gobierno es escaso si se compara con lo que habitualmente son los dos mandatos que hasta ahora suelen ejercer los gobernadores neuquinos. Solo existe la excepción de Pedro Salvatori.
La experiencia de esta semana, con el desalojo a entidades mapuches que se habían instalado en las afueras de Casa de Gobierno, fue una prueba de la flexibilidad del armado político de Neuquinizate. No todos estaban de acuerdo con las formas del desalojo, pero sí están de acuerdo en que hay cosas que no se van a tolerar. Hay conductas que no se van a permitir y negocios que dejarán de existir.
Puede que haya discrepancias con las formas, pero con el fondo de las cuestiones no hay contradicciones y, en ese sentido, el liderazgo de Rolo Figueroa es indiscutido.
Hay un rumbo definido hacia donde marcha el gobierno y no hay marcha atrás. Una cosa es el respeto y el reconocimiento a los pueblos originarios, y otra muy distinta que, en nombre de esos derechos, se filtren negocios que ya no tienen espacio en estos tiempos.
El gobierno eligió salir jugando: corazón y pases cortos.