En términos bélicos, los daños colaterales son aquellos no deseados de una acción militar sobre la población civil o la infraestructura de un país en una acción militar. En nuestro caso nos estamos refiriendo a lo que ha sucedido en la imagen del gobierno nacional tras conocerse los audios que inculpan a los armadores de La Libertad Avanza, Karina Milei, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem.
Las primeras novedades que reflejan mediciones hechas en la provincia de Buenos Aires por consultoras indicarían que hay un impacto que marca una baja de hasta el 13 % en los índices de credibilidad del oficialismo.
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Esta semana, ante los audios difundidos con intervenciones del ex titular de ANDIS y ex abogado personal del presidente Javier Milei, Diego Spagnuolo, el abogado y militante K Gregorio Dalbón presentó una denuncia contra Javier y Karina Milei, “Lule” Menem, Spagnuolo y Eduardo Kovalivker, de Suizo Argentina S.A. La causa tramita en el juzgado federal a cargo de Sebastián Casanello, quien delegó la investigación en el fiscal federal Franco Picardi.
Tras los incidentes originados en la campaña electoral bonaerense, donde fueron corridos los candidatos de LLA y agredido el presidente Milei en Lomas de Zamora, se han vuelto a difundir audios de la secretaria general de Presidencia de la Nación. A las conocidas desmentidas de Lule y Martín Menem le siguieron las del jefe de Gabinete Guillermo Francos en su rendición de cuentas ante el Congreso de la Nación en el informe anual.
Mientras esto sucedía en el ámbito institucional, en la provincia de Corrientes nuevamente las figuras de la LLA eran agredidas en una caminata proselitista. La fortaleza del gobierno está en el manejo de los resortes del poder institucional, pero está perdiendo la calle.
Lo que viene
La situación política y el escenario electoral no se mezclan para el gobierno de Neuquén. Una cosa es una cosa y otra cosa es otra cosa, como suele sostener el dicho. Con cautela y con recelo, el gobernador neuquino teje una relación de poder con el gobierno nacional: convivir y acompañar las políticas que sumen.
No sumarse a la confrontación política que responde a la grieta de la última década es una directriz que se impone. La agenda política de Neuquén de los últimos años estuvo fijada por la sujeción política al kirchnerismo.
Sapag, Gutiérrez, Parrilli son los apellidos que manejaban un consenso implícito y explícito en el reparto de poder de los últimos años. Aunque el eje fuerte era entre Sapag y Parrilli con la bendición de Cristina. Dos décadas de dominio político. La llegada de Figueroa sin el impulso de ninguno de ellos, y a pesar de ellos, ha derivado en una nueva matriz de poder. A esa matriz de poder apedrean desde las redes sociales los viudos y nostálgicos del viejo orden.
La competencia política está centrada en la necesidad del poder nacional de fortalecerse en el Congreso y la local de consolidar el nuevo orden. Detrás de esos objetivos se enfrentan las narrativas de la Neuquinidad y los libertarios en el terreno electoral.
En el ámbito institucional, la relación de gobierno a gobierno parece responder a la fórmula que alguna vez describió Rolo Figueroa como win to win o ganar-ganar, donde ambas partes resultan beneficiadas.
Las acreencias que reclama a ANSES alcanzan a 180 millones de dólares y el planteo es que se materialice cuanto antes; si “no hay plata”, entonces que se compense con bienes nacionales. El mandatario provincial estimó que la deuda de Nación es de unos 180 millones de dólares.
El gobierno neuquino está solicitando hace tiempo que se realicen las auditorías correspondientes para aclarar cómo es la composición de la deuda. Una de las propuestas que realizó es estudiar la posibilidad de compensación con bienes del Estado Nacional en la provincia.
Las cuestiones de Estado y la competencia electoral son dos líneas en paralelo que no se cruzan y que, si bien se miran con recelo, ninguno de los está dispuesto a profundizar en confrontaciones.
Para el gobierno nacional, el búnker del kirchnerismo está en la provincia de Buenos Aires y no pretende malgastar fuerzas en Neuquén. Centraliza todo su arsenal en PBA y deja que en Neuquén crezca esa interjección de intereses que se llama Vaca Muerta.
Parece que hay lugar para todos en este final de época del kirchnerismo, con su líder presa y con su ahijado en rebeldía. El territorio bonaerense es la batalla final anticipada de octubre. Aunque distante y ajena, la elección bonaerense del próximo domingo puede proyectarse sobre el conjunto de provincias argentinas y Neuquén no será una isla.
La confianza del gobierno neuquino está sostenida en los números que manejan muy pocos dentro del gobierno y que les da cierto margen en las encuestas. La consigna es no bajar los brazos ni confiarse, caminar y trabajar electoralmente a partir de septiembre en todos los frentes.
La espera es tensa para quienes miramos desde afuera de la política, octubre es un hito donde todo tornará.
