Domingo 4 de Enero de  2026
EDITORIAL

El búnker desde El Messidor

La ofensiva de Estados Unidos sobre Venezuela reconfigura el tablero regional, abre un nuevo escenario político y económico que impacta de lleno en la Argentina y en Neuquén, con Vaca Muerta en el centro de la escena.

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Bajo la presidencia de Javier Milei, la política internacional de Argentina ha experimentado un giro radical hacia un alineamiento estrecho con los valores de la libertad individual y las democracias liberales, especialmente bajo el liderazgo de Estados Unidos. Aunque esa puede ser una definición formal, el autodefinido anarcocapitalista Javier Milei está alineado con la ultraderecha emergente a escala planetaria.

Lo concreto es que este sábado por la madrugada el continente despertó con la novedad de una acción militar focalizada en objetivos muy concretos. El operativo, denominado por Estados Unidos como “Lanza del Sur”, se enfrentó a lo que el presidente Trump describió como una “fortaleza militar fuertemente protegida” en el corazón de Caracas.

Mientras que para el gobierno de Javier Milei esta acción representa el fin de una dictadura y una “victoria para el mundo libre”, otros líderes y expertos internacionales han cuestionado la legalidad del uso de la fuerza militar en territorio soberano, calificando el acto como un secuestro que viola la Carta de las Naciones Unidas.

En resumen, no fue “solo para detener a una persona”, sino para desarticular el aparato de seguridad que lo protegía y establecer un control territorial que permita, según la Casa Blanca, una “transición segura”.

El 2026 comienza para Milei como un año de “ofensiva política”, buscando usar el éxito internacional y la estabilidad macroeconómica para terminar de desmantelar el modelo intervencionista previo.

Este evento ratifica a Argentina como el aliado estratégico número uno de la administración Trump en América Latina.

Todo tiene que ver con todo

Igualmente, hay que ser muy cautos. Tras la captura de Nicolás Maduro este 3 de enero de 2026, el mercado petrolero enfrenta una dualidad entre la incertidumbre inmediata y una proyección estructural a la baja para el resto del año. La tendencia general de precios para 2026, antes de los eventos recientes, para los analistas se preveía bajista debido a un exceso de oferta global.

Entidades como Goldman Sachs y JPMorgan estiman que el crudo Brent podría caer hasta los US$50 o US$55 por barril durante el año.

Hay superávit de oferta: se espera un excedente persistente de más de 2 millones de barriles por día (mbpd), lo que presiona los precios hacia abajo independientemente de la situación política en Caracas.

La salida de Maduro introduce factores que podrían influir en el mercado en el corto plazo, generando incertidumbre.

Los mercados suelen reaccionar con volatilidad ante conflictos militares o cambios de régimen abruptos; sin embargo, el impacto inicial se considera limitado debido a la baja producción actual de Venezuela en comparación con sus reservas históricas. En el largo plazo, se espera un aumento de la producción.

La intervención y el posible fin de las sanciones abren la puerta a inversiones masivas para recuperar la infraestructura de PDVSA. Si Venezuela logra incrementar su producción de manera significativa, esto reforzaría la tendencia a la baja de los precios globales al aumentar la oferta mundial.

La OPEP ya ha tomado medidas para frenar aumentos de producción a principios de 2026 con el fin de sostener los precios ante la debilidad de la demanda. En resumen, aunque pueda haber picos de volatilidad por el choque político, la previsión técnica para 2026 sigue siendo de precios más bajos debido a la saturación del mercado global y la potencial normalización de la industria petrolera venezolana bajo un nuevo esquema político.

Esto tiene que ver con Neuquén y Vaca Muerta porque cada día dependemos más del mercado, y eso implica bajar el costo de producción por pozo, eliminar la conflictividad gremial y mejorar la competitividad.

Gobernanza desde el Sur

El gobernador Rolando Figueroa ha iniciado el año en la residencia oficial El Messidor, en Villa La Angostura, replicando su estrategia de descentralización para planificar un 2026 que define como un año de “gestión y realidad”.

No es solo un retiro de verano; es la consolidación de un estilo. Figueroa utiliza la residencia oficial en el sur para enviar un mensaje de federalismo interno.

Desde allí, monitorea el inicio de la temporada turística, un sector que considera estratégico y que recientemente impulsó con el 1° Congreso Provincial de Turismo.

Tras un 2025 de ordenamiento legislativo —con cierre de año con presupuesto aprobado y leyes clave—, 2026 se presenta como el “verdadero año político”, donde la sociedad exigirá normalidad y resultados palpables.

La reactivación de obras estratégicas —especialmente en Villa La Angostura— y el mantenimiento de la paz social mediante acuerdos salariales anticipados con gremios como ATEN, ATE y UPCN, una táctica que ya le dio previsibilidad el año pasado, es el piso con el que arranca el año.

Tras un 2025 de ordenamiento y transiciones, Figueroa entiende que este es el año en el que la “Neuquinidad” debe demostrar resultados tangibles en la calle.

Con un Congreso ya renovado, Figueroa utiliza el aire del Nahuel Huapi para calibrar su relación con el gobierno de Javier Milei. Habiendo dado sus legisladores —como Julieta Corroza y Karina Maureira— el aval al Presupuesto Nacional como “instrumento de gobernanza”, ahora el gobernador exige la contrapartida: el flujo de fondos para las 139 obras prioritarias y el manejo compartido de las represas.

Para Figueroa, el 2026 es el año de blindar a Neuquén de la volatilidad nacional mediante la solvencia fiscal y la obra pública propia. En El Messidor este año no se diseñan listas, se diseñan pliegos de licitación.

El gobernador busca consolidar a sus “leales” y seducir a un MPN que intenta reorganizarse, en un escenario nacional donde debe equilibrar su relación con el gobierno de Javier Milei sin perder la identidad de la “Neuquinidad”. Filtrar lo “volátil” y enfocarse en la sostenibilidad de un modelo que busca ser menos relato y más gestión parece ser el objetivo de este año.