Lunes 20 de Octubre de  2025
PUEBLOS ORIGINARIOS

Cipriano Catriel y la dinastía que marcó la frontera

De Vuta Catriel a la reubicación en Río Negro: alianzas, rupturas internas y la restitución de los restos en 2018 revelan el trayecto de una dinastía clave en la frontera bonaerense.

Escrito en MEMORIAS DE LOS VIENTOS el

La historia de la dinastía Catriel comienza mucho antes de Cipriano, con su abuelo Juan Catriel “el Viejo” (Vuta Catriel). Desde la década de 1820 estableció una relación estratégica con el gobierno de Buenos Aires y el gobernador Juan Manuel de Rosas, que prometió tierras en el arroyo Nievas a cambio de apoyo militar. El objetivo estatal era consolidar una “tribu amiga” como amortiguador frente a caciques hostiles como el lonco Calfucurá. A su muerte en 1848 lo sucedió Juan Catriel “el Joven”, quien mantuvo la doble vía: alianza con el poder criollo y vínculos con Calfucurá, hasta caer en combate en 1866 junto al ejército.

Cipriano Catriel, llamado Mariñancú (“Diez Águilas”), heredó ese entramado de acuerdos y tensiones. Con grado de coronel del Ejército Argentino, fue referente de los llamados “indios amigos”. Su participación en la Batalla de San Carlos de Bolívar (1872), combatiendo junto a las fuerzas de Ignacio Rivas contra Calfucurá, marcó un hito, pero también profundizó la fractura interna: muchos conas rechazaban enfrentar a ese liderazgo mapuche, lo que erosionó la autoridad de Cipriano.

La ruptura final llegó en 1874 cuando Cipriano se plegó a la revolución mitrista. Para su comunidad fue la gota que colmó el vaso. El Consejo de capitanejos le retiró el cacicazgo, nombró a Juan José Catriel como sucesor y dictó sentencia. El 24 de noviembre de 1874, Cipriano fue lanceado y degollado por sus propios hombres: no un “linchamiento” fortuito, sino un ajuste de cuentas político-tribal que reafirmó la autonomía comunitaria frente a un jefe percibido como demasiado alineado con el Estado.

Tras su muerte, el poder de los Catriel entró en declive. Con la Campaña al Desierto (1879), el Estado argentino consolidó el control territorial: la tribu fue desterrada de la pampa bonaerense, muchos integrantes incorporados a expediciones militares y la comunidad reubicada en Río Negro. En 1899, por pedido de Bibiana García (Dughu Thayen), se otorgaron tierras para la Colonia Catriel, más como reubicación que como reparación, en un territorio alejado de la pampa fértil.

La memoria de Cipriano sufrió además un despojo simbólico: su cráneo permaneció por más de un siglo en el Museo de La Plata como “pieza 1032”, emblema de la deshumanización practicada por la ciencia positivista sobre los pueblos originarios. Recién en 2018 sus restos y su poncho fueron restituidos a la comunidad en un “acto de liberación”, gesto histórico que repuso dignidad y reafirmó derechos sobre la memoria, los ancestros y el territorio.