En 1955, la docente y militante María Enriqueta Anderson escribió una página histórica al convertirse en la primera mujer que representó al Territorio Nacional de Neuquén en el Congreso de la Nación. Su discurso, pronunciado el 9 de junio de ese año, fue clave para la sanción de la Ley 14.408, que reconoció la provincialización de los territorios nacionales. Oriunda de Rosario y llegada a Neuquén en 1934 junto a su esposo maestro, Anderson se vinculó con comunidades mapuches y con la vida educativa de parajes rurales, lo que fortaleció su compromiso político y social.
Su carrera estuvo marcada por la defensa del voto femenino, causa que abrazó desde su formación en una escuela metodista bilingüe, donde maestras norteamericanas la inspiraron en la lucha por la igualdad de género. En Neuquén se convirtió en referente del ala femenina del partido justicialista, hasta ser electa delegada territorial en 1954. En el Congreso, a pesar de que los delegados territoriales no tenían derecho a voto, Anderson logró que su intervención quedara registrada como una de las piezas más relevantes del debate por la provincialización, resaltando el esfuerzo de las mujeres pioneras y la situación de las comunidades originarias.
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El contexto político no le fue favorable: el golpe de Estado del 16 de septiembre de 1955 interrumpió su mandato, que apenas alcanzó cinco meses y veinte días. Sin embargo, su paso por el Congreso dejó huella como la primera legisladora mujer neuquina, un símbolo de la participación política femenina en un tiempo de profundas transformaciones. Tras los años de ostracismo político, Anderson se radicó en Canberra, Australia, donde falleció en 2007 a los 91 años, y donde hoy descansan sus restos.
El reconocimiento a su figura se consolidó con el paso de los años. En 2019, se realizó un homenaje que recuperó su legado, recordando no solo a la pionera política, sino también a la educadora y militante que vinculó su vida con las comunidades del interior neuquino. Su historia es también la del nacimiento de la provincia, un proceso en el que las mujeres, muchas veces invisibilizadas, tuvieron un rol fundamental en la construcción social y política del Neuquén moderno.
