Sábado 22 de Noviembre de  2025
CMBIO CLIMÁTICO

COP30 cerró con consenso global, aunque sin metas firmes para frenar el calentamiento

El documento aprobado —llamado Global Mutirão— promete acelerar la implementación del Acuerdo de París y reducir las emisiones, pero evita lo esencial: no fija fechas, ni metas, ni compromisos concretos para dejar atrás los combustibles fósiles.

Escrito en MUNDO el

La COP30, celebrada en Belém, Brasil, cerró con un acuerdo climático que, lejos de marcar un giro decisivo, expuso los límites de la política internacional frente a la crisis ambiental. El documento aprobado —llamado Global Mutirão— promete acelerar la implementación del Acuerdo de París y reducir las emisiones, pero evita lo esencial: no fija fechas, ni metas, ni compromisos concretos para dejar atrás los combustibles fósiles, el principal motor del calentamiento global.

El propio presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, celebró el acuerdo como una victoria del multilateralismo y de la ciencia, en un año en el que la temperatura global superó por primera vez el umbral de 1,5°C. Sin embargo, el entusiasmo oficial chocó rápidamente con la reacción de varias delegaciones, que denunciaron falta de diálogo y la ausencia de definiciones clave. La Unión Europea, Colombia, Panamá y Suiza fueron algunas de las que expresaron su rechazo apenas anunciado el consenso.

El plenario incluso debió ser suspendido por el presidente de la COP30, André Corrêa do Lago, ante las protestas. La escena sintetizó la tensión de fondo: una comunidad internacional que reconoce la urgencia climática, pero que aún no logra acordar cómo enfrentarla.

Países que piden más, frente a productores que presionan para frenar

Colombia fue uno de los países más firmes en exigir un cronograma concreto para abandonar los combustibles fósiles. Su ministra de Ambiente, Irene Vélez-Torres, criticó abiertamente el texto y advirtió que aceptar un acuerdo sin metas claras equivale a “negar la ciencia” y alejar al mundo del objetivo de contener el calentamiento global.

Pero las presiones de los grandes productores de petróleo —como Arabia Saudita— lograron bloquear la inclusión de medidas específicas sobre hidrocarburos. El resultado es un acuerdo que menciona la urgencia climática, pero evita tocar los intereses económicos más pesados del planeta.

En paralelo, Brasil logró avanzar por fuera del texto final con dos iniciativas que reunieron el apoyo de 90 países:

  • un plan global para abandonar los combustibles fósiles,
  • y otro para combatir la deforestación.

Aun así, ninguna de estas propuestas quedó incorporada al acuerdo oficial de la COP, un dato que revela la resistencia de los países más dependientes del petróleo y el gas.

Avances voluntarios, financiamiento postergado y una transición que no despega

El Global Mutirão incluye compromisos voluntarios en materia de adaptación y transparencia, además de una promesa para triplicar la financiación destinada a enfrentar los impactos del cambio climático. Sin embargo, la meta de alcanzar 120 mil millones de dólares anuales recién se trasladó a 2035, cinco años más tarde de lo previsto.

Otro punto celebrado por organizaciones sociales es la creación del Mecanismo para una Transición Justa, que busca garantizar que el camino hacia una economía verde no deje atrás a trabajadores, mujeres, pueblos indígenas y comunidades vulnerables.

Pero la conclusión general permanece: la COP30 dejó avances simbólicos y postergó decisiones estructurales. En un año de récords de calor y de crisis climática visible, el mundo volvió a mostrar que la urgencia científica choca de frente contra los intereses geopolíticos y económicos.

Mientras tanto, la reducción real de emisiones continúa siendo una promesa por cumplir.