El grupo islamista Hamás entregó este viernes al Comité Internacional de la Cruz Roja el cuerpo de Shiri Bibas, la rehén israelí con ascendencia argentina y peruana, después de haber cometido un error en la restitución inicial de su cadáver. Israel denunció que los restos previamente devueltos no correspondían a ella, lo que desató una nueva crisis diplomática en el marco del alto el fuego vigente.
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Hamás admitió que los restos de Bibas se mezclaron con los de otras víctimas palestinas tras un ataque aéreo israelí en Gaza, lo que provocó la confusión en la entrega. La organización terrorista argumentó que la situación se debió a "las difíciles condiciones en las que se encuentran los cuerpos en la Franja de Gaza".
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, calificó el acto como "una violación cruel y atroz" y prometió represalias. "Hamás pagará totalmente por este acto indescriptiblemente cínico", aseguró el mandatario. En la misma línea, reiteró el compromiso de su gobierno para traer de regreso a todos los rehenes, ya sean vivos o muertos.
Días atrás, Hamás ya había entregado los cuerpos de los hijos de Bibas, Ariel y Kfir, de 4 años y 9 meses respectivamente. El Ejército israelí acusó al grupo de haber asesinado "a sangre fría" a los niños durante su cautiverio, basándose en informes forenses y datos de inteligencia. En contraste, Hamás sostuvo que los menores murieron en un bombardeo israelí.
El hecho generó un intenso debate internacional, con denuncias cruzadas entre Israel y Hamás sobre la responsabilidad de las muertes de los rehenes. La comunidad internacional sigue con atención el desarrollo de los acontecimientos, mientras la tregua en la región se torna cada vez más frágil.
La entrega errónea del cuerpo de Bibas por parte de Hamás generó tensión adicional en las negociaciones para la liberación de rehenes y el mantenimiento del alto el fuego. Israel consideró el episodio como una "flagrante violación" del acuerdo de tregua y exigió una corrección inmediata.
Finalmente, tras admitir el error, Hamás rectificó y entregó el cuerpo correcto a la Cruz Roja, lo que permitió su repatriación a Israel.
El incidente ha reavivado las críticas sobre la gestión de los rehenes en el conflicto entre Israel y Hamás. Con más de 130 personas aún en cautiverio, el proceso de liberación se enfrenta a nuevos obstáculos, mientras el gobierno israelí redobla sus esfuerzos para garantizar el regreso de sus ciudadanos.
