Un ataque armado durante un evento de alto perfil político sacudió a Estados Unidos. El presidente Donald Trump fue evacuado de urgencia tras un tiroteo en la tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, en Washington, en un episodio que expuso nuevamente la vulnerabilidad de la política estadounidense frente a la violencia.
El hecho ocurrió el 25 de abril de 2026 en el hotel Hilton, donde se desarrollaba la gala que reúne a periodistas, funcionarios y figuras públicas. En medio de la velada, un hombre armado abrió fuego cerca de uno de los controles de seguridad, desatando una escena de caos en cuestión de segundos.
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Testigos relataron momentos de pánico: asistentes que se arrojaban al suelo, gritos y una evacuación inmediata encabezada por el Servicio Secreto, que retiró al presidente y a otros altos funcionarios del lugar. Trump salió ileso, aunque un agente resultó herido durante el intercambio de disparos.
El atacante fue identificado como un hombre de 31 años, que actuó solo y portaba múltiples armas, entre ellas una pistola, una escopeta y cuchillos. Fue detenido en el lugar tras ser reducido por las fuerzas de seguridad.
Según trascendió, el agresor habría dejado un manifiesto con fuertes críticas contra el gobierno estadounidense y motivaciones ideológicas. El propio Trump vinculó el ataque con un supuesto “odio anticristiano”, aunque las autoridades señalaron que los motivos aún están bajo investigación.
El episodio generó repercusión internacional inmediata. Líderes de distintos países condenaron el ataque y destacaron la rápida intervención del Servicio Secreto, que evitó una tragedia mayor en un evento que reúne a gran parte del poder político y mediático del país.
No es un hecho aislado. En los últimos años, Trump ha sido blanco de varios intentos de atentado, en un contexto de creciente polarización política en Estados Unidos.
La escena dejó una imagen potente: un evento pensado para celebrar la relación entre política y prensa interrumpido por disparos. Una postal que, lejos de ser excepcional, vuelve a poner en evidencia el nivel de tensión que atraviesa la vida pública estadounidense.