Dom 28 de marzo de 2021 Opinión

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EL PLANETA MPN Y SUS SATÉLITES

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EL PLANETA MPN Y SUS SATÉLITES
Omar Gutierrez - Rolando Figueroa - Mariano Gaido

El comienzo del año electoral en Neuquén empieza a plasmar un intrincado escenario. En primer lugar, por el efecto pandemia, el cual, mas allá de cualquier análisis y especulación es inconmensurable para cada uno de los partidos y especialmente para aquellos que tienen responsabilidades de gobierno. Los ejecutivos en general, no han podido responder a la incertidumbre ciudadana, y las gestiones, reciben en las distintas encuestas una calificación negativa, o directamente un desaprobado. Si el humor social se trasladará automáticamente a las urnas es toda una incógnita y lo sabremos con los resultados puestos.

Por otra parte, en el tablero político regional se visualiza por primera vez con claridad la pulverización de un espacio opositor encarnado y configurado con paciencia y tiempo, por el ex Intendente Pechi Quiroga. El impacto de la desaparición física de una de las figuras claves y un peso pesado de la política, dejó vacío de contenido y de liderazgo a una cantidad de dirigentes que no logran hacer olas en aguas que se encuentran demasiado calmas para los oficialismos emepenistas. El problema no es solo que un espacio político haya perdido a su dirigente más importante, sino que la ciudadanía ha perdido una referencia a la hora de votar, reconociendo históricamente en la persona de Pechi un hombre anti MPN.

Esta situación dejó en evidencia algo que estaba implícito: en la política neuquina no hay por fuera del mundo MPN mas que pequeños satélites y entonces el poder se dirime en los márgenes del partido provincial.

Al dejar de existir una referencia opositora se visualizan dos efectos principales. En primer lugar, la gran mayoría de los partidos políticos se han relajado, demostrando en este tiempo que se sienten demasiado cómodos cerca del calor oficialista. La coalición de gobierno municipal es un claro ejemplo de ello y el deliberante de la ciudad también. En segundo lugar, el resultado de este accionar, es que no existe una oposición “fuerte” y real ni por izquierda ni por derecha, situación que consolida el esquema de poder cuasi absoluto del partido provincial. Esta situación es aprovechada con habilidad por Jorge Sobisch, quien entiende con claridad el funcionamiento del MPN en particular y del sistema político en general. El ex Gobernador comprende que la falta de norte en materia electoral puede ser bien aprovechada por quien esté dispuesto a marcar y trazar límites claros y pararse fuera de ellos. Veremos hasta donde es capaz de construir alguien cuyas virtudes en algún caso parecieran ser también sus defectos en otros y tantos años dentro del universo MPN también le pasan sus facturas.

La situación del Frente de todos, pareciera en principio seguir la suerte del gobierno nacional y difícilmente pueda superar en términos electorales el techo que le impone el malestar que provoca la situación del país. A este contexto hay que agregar que, a pesar de su obsesión por aparecer en público como un espacio uniforme, en privado siguen exponiendo profundas diferencias. Si a esto le agregamos que las elecciones de medio término suelen tener como efecto indirecto el castigar a quien gobierna, parece difícil que los candidatos por la provincia del Neuquén tengan otro destino, aunque siempre contemplando una base electoral o un núcleo duro importante que adhiere a la figura de la ex Presidenta y le da expectativas a esta propuesta.

En términos fácticos, entonces y no habiendo por el momento una oposición decidida a desbancar al partido que gobierna la provincia desde siempre, la disputa de poder real se da ahora, en el 2022 y en el 2023 por dentro del propio MPN. La lectura es simple, si cada cuatro años, se elige quien gobierna la provincia, y esta persona es ungida en el seno de una elección interna del partido provincial, resulta bastante lógico que las discusiones pasen por quien tiene el poder para imponerse en ese ámbito, cuyas reglas del juego también exponen cómo y quién detenta el poder en este partido. Acá está el verdadero enigma de los próximos meses y años. Sobisch entendió hace rato que mientras no cambien esas reglas del juego, su participación política debía ser por fuera del MPN, asumiendo que el (des) manejo interno no solo restringe las posibilidades de quienes son parte del MPN, sino que en verdad constituye un filtro demasiado pernicioso para la voluntad popular y el electorado que no participa de las internas de ese partido.

Al día de hoy y en voz baja, se reconoce que existen tres dirigentes del MPN, ergo de la provincia, con base electoral propia. No hay dudas que el Gobernador Omar Gutiérrez tiene ya una base propia, producto de seis años ejerciendo el poder desde el estado; otro dirigente que viene acumulando poder propio es el Intendente de Neuquén, Mariano Gaido, quien, más allá de las discusiones acerca de sus modos, no caben dudas de su capacidad para aprovechar los vientos cuando soplan a favor, y esta cualidad le permite por el momento, mantener a su tropa, a sus aliados y a circunstanciales opositores, en el bolsillo.

Finalmente, el otro hombre fuerte por peso electoral propio es Rolo Figueroa. En política partidaria se asume que hay dos condiciones que tienen una relevancia decisiva. Una de ellas es ser el elegido de los dirigentes, otra es ser el elegido de la gente. A veces coinciden, a veces chocan. El ex vicegobernador pareciera ganar cómodo el favor del pueblo, que es, como dijimos una de las dos batallas necesarias para poder aspirar a “ser”. Todas las encuestas indican que es el dirigente con mejor imagen y confianza, a pesar o producto, de no estar en funciones de gobierno y esto lo ubica picando en punta con varios de cuerpos ventaja para el 2023.

De esta triada, los tres están planificando su futuro, uno, Omar, culmina su gestión y no puede ser reelecto, el otro, Mariano, quiere repetir como intendente, y finalmente el Rolo está decidido a ir por la gobernación. La pregunta es: si el MPN en su totalidad domina con tranquilidad la escena política, cual es la razón por la cual aún no se logra poner de acuerdo y mejorar las ultimas performances electorales que año a año resultan peores.

Quizás las razones estriban en que a estos tres hay que agregar otro dirigente con poder discrecional, decisión y veto. El proceso electoral que se inicia también va a mostrar su capacidad para jugar las cartas. El riesgo de no repartirlas entre todos los jugadores de la mesa con derecho a participar de lo que para algunos es un juego, puede significar el comienzo del fin de una era.

 

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