El oficialismo consiguió la aprobación en general del proyecto de ley de Presupuesto 2026 en la Cámara de Diputados, en una sesión que se extendió por casi diez horas y concluyó pasada la medianoche del jueves 18 de diciembre de 2025. Sin embargo, no logró sostener un artículo central que generó fuerte rechazo opositor y terminó siendo excluido del texto final.
El proyecto fue aprobado en general con 132 votos afirmativos, 97 negativos y 17 abstenciones. Con ese resultado, la iniciativa fue girada al Senado, aunque sin el capítulo XI, que contenía disposiciones incorporadas a último momento por el oficialismo.
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En esa votación, La Libertad Avanza contó con el respaldo del PRO, la UCR, Innovación Federal y otras fuerzas provinciales. Unión por la Patria y el Frente de Izquierda votaron en contra, mientras que Provincias Unidas se abstuvo.
El rechazo al artículo 75
El revés para el oficialismo se produjo durante el tratamiento en particular del capítulo XI, que incluía el artículo 75. Esa sección obtuvo 117 votos positivos, 123 negativos y dos abstenciones, por lo que fue rechazada y retirada del proyecto.
El artículo cuestionado proponía derogar las leyes de emergencia en Discapacidad y de financiamiento universitario. Su caída fue celebrada por los bloques opositores dentro del recinto.
Cambios que quedaron sin efecto
La exclusión del capítulo XI dejó sin validez otras modificaciones relevantes. Entre ellas, el cumplimiento de los actos procesales ordenados por la Corte Suprema en el reclamo por la coparticipación de la Ciudad de Buenos Aires, así como la transferencia de recursos del máximo tribunal al Consejo de la Magistratura por 21.347 millones de pesos.
También quedaron fuera del Presupuesto la restricción al régimen de zona fría y la eliminación de la actualización automática de la Asignación Universal por Hijo, la Asignación por Embarazo y las Asignaciones Familiares, medidas impulsadas por el Poder Ejecutivo.
El trasfondo de la controversia
La polémica se desató porque el oficialismo concentró todas estas reformas dentro de un mismo capítulo, lo que impedía a los diputados pronunciarse de manera individual sobre cada punto. Esa estrategia legislativa terminó generando un rechazo transversal que derivó en la caída completa del capítulo.
Con la aprobación en general y la exclusión de los artículos cuestionados, el Presupuesto 2026 fue remitido al Senado para su tratamiento, sin las disposiciones del capítulo XI que motivaron el conflicto parlamentario.
