El Gobierno nacional oficializó un nuevo ajuste que afectará de lleno al bolsillo de los argentinos. A través del Decreto 617/2025 publicado en el Boletín Oficial, se dispuso un incremento en los impuestos a los combustibles líquidos y al dióxido de carbono, medida que comenzará a regir desde el próximo 1 de septiembre. La decisión impactará de forma inmediata en el precio final de la nafta y el gasoil en todo el país.
El esquema de aumentos se aplicará en dos fases. La primera entrará en vigencia durante septiembre y contempla un incremento de $10,523 por litro en la nafta sin plomo y virgen, mientras que en el caso del gasoil la suba será de $8,577 por litro, con un adicional de $4,644 en concepto de tratamiento diferencial. En paralelo, el impuesto al dióxido de carbono se actualizará en $0,645 para las naftas y en $0,978 para el gasoil.
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El Gobierno resolvió que en octubre se aplicará la segunda fase, que incluirá los incrementos pendientes correspondientes al año 2024 y a los primeros dos trimestres de 2025. De esta manera, se completará la actualización que había sido postergada en reiteradas oportunidades. La medida se enmarca en la estrategia oficial de recomponer la recaudación tributaria, acompañando la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC), aunque reconocen que el impacto será directo en la actividad económica y el transporte.
El decreto argumenta que la suba se implementa con el fin de “continuar estimulando el crecimiento de la economía a través de un sendero fiscal sostenible”. Sin embargo, el nuevo esquema genera preocupación en sectores vinculados al transporte y la producción, ya que el aumento de los combustibles repercute de manera transversal en los costos logísticos y en la inflación general.
