La 60° edición del Festival de Doma y Folklore de Jesús María tuvo este año una visita que no pasó inadvertida. El presidente Javier Milei llegó al anfiteatro José Hernández y se sumó a una de las noches centrales del evento, en una aparición cargada de simbolismo político y cultural.
Acompañado por el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem, el mandatario cumplió con una visita largamente anunciada a Córdoba, una provincia clave en su llegada a la Casa Rosada.
Un mensaje de agradecimiento al electorado cordobés
Antes del momento musical, Milei tomó el micrófono y dejó un breve discurso enfocado en el agradecimiento.
“Cómo no le voy a dar las gracias a la querida provincia de Córdoba que me ayudó a ser presidente”, expresó ante el público.
También destacó el valor del festival como expresión cultural y sostuvo que este tipo de celebraciones “nos hace quedar bien en todo el mundo, por el respeto y valor de nuestras tradiciones”.
El pedido musical que cambió el tono de la noche
La escena tomó otro rumbo cuando el Presidente le pidió al Chaqueño Palavecino un tema en particular: “Amor Salvaje”. El gesto, realizado desde la platea, fue recibido con naturalidad por el artista, que no solo aceptó el pedido sino que invitó a Milei a subir al escenario.
El mandatario intentó excusarse y aclaró que no era cantante profesional, pero finalmente aceptó la invitación y se ubicó junto al folclorista, en una imagen poco habitual para un jefe de Estado en funciones.
Un momento breve, registrado y comentado
Milei cantó parte del estribillo y el puente del clásico del folclore argentino junto al Chaqueño Palavecino. Al finalizar, el músico cerró el intercambio con una aprobación simple y directa, mientras el público acompañó la escena.
El episodio quedó como uno de los momentos más comentados del festival, no por su extensión ni por su impacto artístico, sino por el contraste entre la investidura presidencial y la informalidad del gesto.
Un antecedente dentro de la historia del festival
Con su participación, Javier Milei se convirtió en el tercer presidente en ejercicio en asistir al Festival de Jesús María, después de Néstor Kirchner en 2004 y Mauricio Macri en 2017.
Esta vez, la presencia presidencial dejó una imagen distinta: un mandatario que eligió exponerse en un escenario popular, en una escena que abrió lecturas diversas y sumó un capítulo singular a la historia reciente del tradicional festival cordobés.
