Tras la captura de Nicolás Maduro, anunciada por el gobierno de Estados Unidos luego de una ofensiva militar en Venezuela, la República Argentina resolvió avanzar con nuevas restricciones migratorias dirigidas a personas vinculadas al régimen chavista.
La decisión fue comunicada por Manuel Adorni, jefe de Gabinete de Ministros, y se instrumentará a través de la Dirección Nacional de Migraciones, en coordinación con otros organismos del Estado Nacional. La medida prohíbe el ingreso al país de ciudadanos venezolanos asociados al gobierno de Maduro, en un contexto regional marcado por la reconfiguración política tras el golpe al líder chavista.
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Según precisó Adorni, las restricciones alcanzan a funcionarios del régimen, miembros de las fuerzas armadas, empresarios vinculados al chavismo y personas sancionadas por el gobierno de los Estados Unidos, entre otros actores considerados parte de la estructura de poder que sostuvo a Maduro.
El objetivo central de la medida es evitar que los colaboradores del régimen venezolano utilicen a la Argentina como refugio ante el nuevo escenario político y judicial que se abrió tras la caída del gobierno chavista. “Gracias a esta decisión, los cómplices de Maduro que intenten buscar refugio en el exterior no podrán ingresar a nuestro país”, sostuvo Adorni.
Desde el Ejecutivo nacional explicaron que la política migratoria no está dirigida contra el pueblo venezolano, sino que apunta específicamente a quienes tuvieron participación directa o indirecta en el sostenimiento del régimen, señalado internacionalmente por violaciones a los derechos humanos, corrupción y vínculos con organizaciones criminales.
La medida se enmarca en una estrategia de alineamiento internacional con los países que respaldaron la ofensiva contra Maduro y refuerza la postura del gobierno argentino de no otorgar protección ni facilidades a dirigentes o estructuras asociadas al chavismo.
Mientras el escenario en Venezuela continúa en desarrollo y aún se desconocen detalles clave sobre el futuro político del país, Argentina toma posición y ajusta su política migratoria en función de un nuevo tablero regional que, tras el golpe a Maduro, parece haber entrado en una fase inédita.
