Martes 3 de Febrero de  2026
INCERTIDUMBRE

Qué dijo el Gobierno luego de no publicar el Índice de Inflación de enero

El Ejecutivo explicó que la nueva metodología del IPC se aplicará recién cuando la inflación mensual perfore el 1% y defendió la postergación como una decisión técnica para no alterar el proceso de desinflación.

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La decisión del Gobierno nacional de no avanzar aún con la nueva metodología para medir la inflación abrió interrogantes en el inicio de 2026, especialmente luego de que no se aplicara el cambio previsto para el Índice de Precios al Consumidor (IPC) correspondiente a enero. Desde Casa Rosada salieron a explicar los motivos y dejaron en claro que la postergación forma parte de una estrategia económica más amplia.

Según argumentaron fuentes oficiales, el Ejecutivo optó por mantener el esquema actual de medición mientras continúa el proceso de desinflación. La postura del Gobierno es que introducir una nueva metodología en medio de una tendencia descendente podría distorsionar la lectura de los datos y generar confusión en la comparación interanual. En ese marco, insistieron en que no es “técnicamente prudente” cambiar las reglas cuando el proceso todavía está en curso.

La explicación llegó en paralelo a la salida de Marco Lavagna de la conducción del INDEC, un movimiento que expuso tensiones internas sobre los tiempos del cambio metodológico. Mientras el exfuncionario impulsaba la implementación inmediata del nuevo índice, el presidente Javier Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo, sostenían que el cambio debía concretarse recién cuando la inflación mensual lograra perforar el piso del 1%.

Desde el equipo económico remarcan que el nuevo IPC no implica una alteración en la forma de calcular la inflación, sino una actualización de la canasta de consumo, basada en la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares 2017–2018. El objetivo es reflejar con mayor precisión los hábitos actuales de los hogares argentinos, que hoy difieren notablemente de los que regían cuando se diseñó la canasta vigente, en 2004.

El Gobierno proyecta que la nueva metodología podría comenzar a aplicarse en el segundo semestre del año, posiblemente a partir de agosto, siempre y cuando se consolide la desaceleración inflacionaria. En el oficialismo confían en que los próximos meses mostrarán una continuidad en la baja de precios y descartan que la postergación genere conflictos con el Fondo Monetario Internacional, ya que el compromiso de actualización sigue en pie.

Mientras tanto, el IPC continuará publicándose con el método actual. “El índice se va a sincerar, pero el número que hoy se informa es el que surge de la medición vigente”, repiten en Balcarce 50. La apuesta del Gobierno es clara: priorizar la estabilidad del proceso de desinflación y evitar ruidos estadísticos en un momento políticamente sensible para la gestión.