Jueves 9 de Abril de  2026
ADIÓS, MAESTRO

Murió Ernesto Cherquis Bialo: el periodismo argentino despide a uno de sus grandes maestros

Tenía 85 años y murió tras una larga lucha contra la leucemia. Referente de El Gráfico, dejó una huella profunda en el periodismo deportivo con un estilo propio, riguroso y narrativo.

Escrito en PAÍS el

Hay muchas palabras que definen a Ernesto Cherquis Vialo. Pero solo una que lo grafica como era: una piedra en el zapato. El tipo pudo cambiar todo en la vida. Pero jamás su eterna convicción de joder al poder real. Una lucha encarnada contra la injusticia que solo perdió con la Leucemia que lo tuvo a mal traer desde mediados de 2025, cuando fue diagnosticado.

 Su fallecimiento marca el cierre de una trayectoria que atravesó décadas y formatos, pero que siempre tuvo un mismo eje: contar el deporte con profundidad, contexto y estilo. Con él se va también el fiel retrato de una época, que nada tiene que ver con la actual de redes sociales. 

Nacido en Montevideo en 1940, pero formado y consagrado en Buenos Aires, Cherquis construyó una carrera que tuvo como columna vertebral su paso por El Gráfico, la revista que definió el lenguaje del periodismo deportivo en Argentina. Allí trabajó durante más de 30 años y llegó a ser director entre 1984 y 1990, en una etapa donde el medio aún marcaba agenda y consagraba figuras.

Su escritura era reconocible y se hizo famoso por su gran capacidad, poco frecuente, para transformar un hecho deportivo en un relato con dimensión histórica. En un tiempo donde la inmediatez no dominaba la agenda, Cherquis trabajaba con otra lógica: la del detalle, la reconstrucción y el contexto.

El boxeo fue uno de sus territorios naturales. Cubrió peleas históricas y entrevistó a figuras como Muhammad Ali, además de seguir de cerca la carrera de Carlos Monzón y Oscar Bonavena. También fue testigo de eventos que trascendieron lo deportivo, como el combate entre Ali y George Foreman en Zaire, donde dejó una de sus crónicas más recordadas.

Pero su influencia no se limitó a la gráfica. Pasó por radio, televisión y, en sus últimos años, volvió a destacarse con columnas en medios digitales llegando incluso a los programas de stream. Junto a Flavio Azzaro, en el canal de YouTube AZZ, se vio a un Cherquis que aún mantenía su frescura. Hasta que la maldita enfermedad se lo llevó.

Pero hay otra parte en su historia, junto a Julio Grondona, quien lo eligió para cumplir el rol de director de Comunicación de la Asociación del Fútbol Argentino entre 2008 y 2016. Durante aquellos años brindó conferencias de prensa magistrales y entrevistas que son recordadas como verdaderas pinturitas del periodismo argentino. 

Quienes trabajaron con él lo recuerdan como un formador. Un periodista que exigía, que discutía, pero que defendía el oficio con una lógica clara: el rigor estaba por encima de cualquier nombre propio. Esa ética profesional marcó a generaciones enteras.

En una de sus últimas reflexiones públicas, había resumido su recorrido con una frase que hoy toma otra dimensión: “Luché hasta la última campanada”. Fue, en definitiva, una definición que excede su enfermedad y describe su manera de ejercer el periodismo.

Con su muerte, se va una forma de contar. Una escuela. Un estilo que no abunda en tiempos de velocidad y fragmentación. Queda su obra. Y queda, sobre todo, la vara que dejó para quienes siguen escribiendo.