Lo que comenzó como un procedimiento judicial programado y aparentemente rutinario terminó convirtiéndose en un operativo mucho más complejo. Este viernes por la mañana, personal de la Oficina de Investigación Periferia I llevó adelante un allanamiento en el marco de una causa por Robo en Poblado y en Banda, bajo directivas de la Fiscalía de Robos y Hurtos. Pero, una vez en el lugar, los investigadores se encontraron con un escenario inesperado.
La orden llegó a las 11:50. Minutos después, los efectivos arribaron al domicilio señalado y se toparon con varias personas adultas dentro de la vivienda. Entre ellas estaban el propietario y una visitante ocasional. Tras informarles sobre el procedimiento y comenzar el registro ante la presencia de un testigo, los efectivos advirtieron que no eran los únicos presentes.
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En distintos sectores de la casa se encontraban otros ciudadanos mayores de edad, cuyos movimientos y actitudes despertaron sospechas inmediatas. Tras las verificaciones correspondientes, varios de ellos fueron demorados por su presunta vinculación con la causa investigada. Todos fueron trasladados a la Comisaría N.º 12 para continuar con las diligencias de rigor.
Lo que vino después terminó de darle forma a un operativo que, en un principio, parecía previsible. Cerca de las 14:45, con la medida judicial finalizada, el personal actuante procedió al secuestro de una serie de elementos cuya presencia en la vivienda despertó particular interés para la investigación. Entre los objetos incautados había un morral negro, anteojos de sol marca Infinity, dos riñoneras, un pantalón jogger negro y la parte inferior de un pantalón verde.
Pero los hallazgos no terminaron ahí. Por directivas de la Fiscalía, se dispuso también el secuestro prejudicial de una motocicleta Honda Tornado roja y blanca, además de un estuche gris con cinco micrófonos, dos bases cargadoras de equipos VHF, un par de baterías de comunicación y una llave de ignición perteneciente a un vehículo Renault.
Con todos los elementos secuestrados y los demorados puestos a disposición de la Justicia, los investigadores confirmaron que este procedimiento no fue un simple allanamiento aislado: sirvió para avanzar sobre una causa mucho más amplia, que desde hace meses indaga una red de delitos vinculados al robo organizado y al posible tráfico de drogas. Según fuentes cercanas a la investigación, el operativo permitió “dejar al desnudo” maniobras y conexiones clave dentro de la banda, abriendo nuevas líneas que ahora serán profundizadas por la Fiscalía y las unidades especiales.