La escena ocurrió en la costa del barrio Verde Limay, en medio de un patrullaje preventivo. Nada fuera de lo común, hasta que un gesto lo cambió todo. Al ver a la policía, un hombre se puso nervioso. Demasiado. Lo suficiente como para llamar la atención de los efectivos que recorrían la zona.
El operativo estaba a cargo de la División Montada y Canes, que realizaba controles de rutina cuando decidió detener la marcha e identificar al sujeto. La actitud sospechosa fue el primer indicio. Lo que apareció después terminó de confirmar que no era una presencia casual.
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Durante la identificación, los uniformados constataron que el hombre llevaba entre sus ropas un arma de fabricación casera, cargada y lista para usar. En el ambiente delictivo se la conoce como “tumbera”. El arma fue secuestrada de inmediato y se dio intervención a la Justicia, que dispuso su demora.
El procedimiento se desarrolló sin incidentes ni personas lesionadas. Para los vecinos del sector costero, fue una señal clara: la presencia policial sigue activa en los espacios públicos y el patrullaje preventivo, una vez más, terminó evitando un posible hecho más grave.
