Continúa la conmoción aunque también el misterio por la muerte de Sofía Devries, la joven de 23 años que perdió la vida mientras realizaba una práctica de buceo en Puerto Madryn.
La autopsia al cuerpo de la joven confirmó que murió por asfixia por sumersión, y fue encontrada a 20 metros de profundidad en el Golfo Nuevo. El informe descartó signos de violencia o intervención directa de terceros.
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El resultado forense fue incorporado al expediente que tramita la Justicia de Chubut, que ahora concentra la investigación en los protocolos de seguridad y en el rol de los instructores a cargo de la actividad.
Qué determinó la autopsia
Tras confirmarse que el fallecimiento fue asfixia por sumersión, la fiscalía analiza la hipótesis de una descompensación durante el ascenso, lo que habría impedido que la joven alcanzara la superficie junto al resto del grupo.
Según consta en la causa, su pareja intentó asistirla bajo el agua sin éxito antes de que la corriente la desplazara. El cuerpo fue hallado a unos 20 metros de profundidad en las inmediaciones del Parque Submarino “Hu Shun Yu 809”.
Cómo sigue la investigación
La investigación está a cargo de los fiscales Alex Williams y Vanina Botta. Ambos ordenaron el secuestro de los equipos utilizados en la excursión para determinar si existió una falla técnica en los tanques, reguladores o chalecos.
La práctica se realizaba en el marco de una certificación internacional de buceo: Devries tenía el objetivo de obtener una certificación internacional de la Asociación Profesional de Instructores de Buceo (PADI). La joven había contratado a la empresa Freediving Patagonia para realizar la actividad.
La Justicia revisa si el acompañamiento profesional cumplía con los estándares exigidos y si se adoptaron todas las medidas de control del estado físico y emocional de la buceadora a esa profundidad.
Los puntos bajo análisis judicial
Entre los ejes de la causa figura la posible falta a los deberes de cuidado por parte de los responsables de la actividad, así como la toma de nuevas declaraciones a los tres buceadores que acompañaban a Sofía y al personal de la embarcación de la empresa.
Por el momento no hay imputados ni indicios de un hecho criminal, aunque la definición dependerá de los peritajes técnicos y de la reconstrucción completa de lo ocurrido bajo el agua.