Con la media sanción ya aprobada esta semana en el Senado, el proyecto de reforma laboral fue girado por la vicepresidenta Victoria Villarruel a la Cámara de Diputados, donde el oficialismo busca tratarlo contrarreloj antes de que terminen las sesiones extraordinarias.
El texto fue remitido al presidente de la Cámara baja, Martín Menem, y en el bloque de La Libertad Avanza anticipan que convocarán a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y Presupuesto para firmar dictamen. La meta, buscando aprovechar el envión inicial con el nuevo Congreso, es que la ley quede sancionada antes del 1 de marzo, para la apertura de las sesiones ordinarias.
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Casi 50 cambios y revisión artículo por artículo
La demora en el envío no fue política, según explicaron desde el Senado, sino técnica. El proyecto aprobado en diciembre acumuló cerca de 50 modificaciones y hubo que revisar la redacción completa para consolidar todos los cambios que se negociaron para su aprobación en la Cámara alta.
La oposición ya avisó que analizará punto por punto y que podría intentar reabrir el debate en los artículos sensibles, sobre todo en los vinculados a condiciones laborales y régimen de indemnizaciones, entre otras tantas modificaciones establecidas que poco tienen de modernas.
Enviaron una nueva ley de financiamiento universitario
En paralelo, el gobierno de Javier Milei confirmó que enviará al Congreso una nueva Ley de Financiamiento Universitario. La decisión llega después de que el Ejecutivo apelara la cautelar que lo obliga a cumplir con la norma vigente (que establece actualización de salarios docentes y partidas para universidades).
En los últimos días hubo contactos con el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) para avanzar en un nuevo esquema. Desde el oficialismo sostienen que no se trata de una derogación lisa y llana, pero en la práctica implicará modificar la ley aprobada en 2024.