Vecinos del barrio Sapere de Neuquén capital denuncian que una de sus calles por donde pasan cinco líneas de COLE quedó excluida del plan de pavimentación realizado hace años. La velocidad a la que circulan particulares –aparte del transporte público– terminó provocando varios vidrios rotos por el levantamiento de piedras que impactaron en viviendas frente al río Neuquén, cuyo nombre de la calle tampoco termina de quedar claro.
Uno de los vecinos que dialogó con Patagonia.Press y comentó que sufre hace años la rotura de vidrios de su casa ubicada (según el plano) en calle Islas Malvinas al 2500, aunque los mapas muestran hasta tres nombres en los tres tramos que quedaron sin asfaltar: Picunches, Virgen de Luján y Caepe Malal.
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Esas tres calles son un solo camino extendido que permite llegar desde el puente nuevo frente al río Neuquén que, a partir de Caepe Malal, se conecta con el Parque Este y la Legislatura provincial: "Muchos que vienen a la mañana desde Cipolletti cortan camino por acá pero pasan muy rápido y es un peligro siendo además una calle de tierra", dijo el ferroviario retirado.
Pasan cinco líneas de COLE a alta velocidad por esa calle de tierra
Además, el vecino detalló que cinco líneas del COLE pasan por esa calle de tierra y que descansan de sus turnos a pocos metros de su vivienda: "Hay cinco ramales en total, dos nº 2, dos de la línea 17 y la línea 28", precisó.
Y agregó sobre cómo se manejan en la zona: "Cada 15 minutos pasa uno, algunos respetan la velocidad y otros no. Y a la gente que viene para el barrio la hacen bajar varias cuadras antes alegando que terminan su recorrido, pero luego pasan velozmente por acá", lamentó.
Enviaron una carta al Municipio pero aún no hubo respuesta
Los vecinos mandaron una carta pidiendo una reunión con los funcionarios, pero hasta el momento no recibieron una fecha concreta. “Solicitamos intervención para lograr la presencia en la única calle que posee el barrio Sapere sin asfaltar, para una vez ubicados en el lugar, interiorizarlos de las falencias e inconvenientes que venimos padeciendo desde hace años”, sale del puño y letra del jubilado de 78 años.
Es que no se trata solo de vehículos pasando rápido por una calle de tierra, sino que por décadas de obras inconclusas, el nivel de la calle quedó varias veces por encima de las viviendas, haciendo que la lluvia decante dentro de la misma. Las veredas en esa zona tampoco están asfaltadas, por lo que el desagüe de la calle terminaba siendo básicamente las casas.
En el año 2017, las obras de pavimento llegaron al barrio Sapere, pero a la calle que está frente al río Neuquén le hicieron el cordón cuneta de un solo lado: “Cuando estaban las máquinas terminando las obras les pedimos porque nos estaban excluyendo, y nos dijeron que no podían asfaltar la calle porque tenía que haber cunetas en ambos lados”.
A partir de ahí, y sumado a la renovada línea de colectivos de la ciudad, la frecuencia y los ramales que pasan por allí aumentaron, pero el asfalto no llegó. “Sigue siendo una calle en la que los pibes juegan a la pelota pero el caudal de vehículos la está haciendo inviable y peligrosa. A mí los vidrios rotos no me los paga nadie”, se quejó el vecino de Sapere, quien espera junto a sus vecinos una respuesta del municipio.
