La jueza federal de Río Grande, Mariel Borruto, aceptó un amparo presentado por la Asociación Rural de Tierra del Fuego y suspendió por 30 días la resolución 460 del SENASA, que desde junio permitía el ingreso de carne con hueso al sur del río Colorado. De esta manera, la barrera sanitaria quedó nuevamente cerrada al menos hasta octubre.
La medida se apoyó en la decisión de Chile, que suspendió las importaciones de carne argentina desde que se levantó la barrera sanitaria, y en un anuncio de la Unión Europea de iniciar una inspección. Estos pasos pusieron en duda el estatus de la Patagonia como zona libre de fiebre aftosa sin vacunación. Para la magistrada, la norma del SENASA “ya está produciendo un perjuicio grave” en el sector ganadero.
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Los ruralistas fueguinos sostienen que la apertura de la barrera compromete un “activo estratégico” de alto valor económico, construido con décadas de inversión público-privada. Alertaron que su pérdida significaría el cierre de mercados externos, caída de contratos y perjuicios económicos de difícil reversión.
La posición de la Fiscalía y del SENASA
La Fiscalía se había manifestado en contra de aceptar el amparo y pidió declararlo inadmisible. El SENASA, por su parte, defendió la resolución señalando que busca modernizar la producción y mejorar la competitividad sin afectar el estatus sanitario.
Sin embargo, la jueza priorizó el impacto para los productores de esa región y resolvió proteger tanto la producción ganadera como el derecho de la población a acceder a alimentos seguros, hasta que se analice el fondo de la cuestión.
