Sábado 10 de Enero de  2026
PRONÓSTICO

Neuquén es un horno: a cuánto subirá la temperatura este sábado y qué sorpresa se espera en la noche

Jornada marcada por temperaturas extremas, condiciones inestables y un cambio brusco hacia la noche, cuando el viento del sudoeste ganará intensidad y el alivio térmico llegará acompañado de ráfagas fuertes en toda la región.

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El verano no da tregua en la región de Neuquén y este sábado se presenta como una jornada de contrastes marcados, donde el calor intenso, la inestabilidad y el viento serán protagonistas de principio a fin. Según el pronóstico de la Autoridad Interjurisdiccional de Cuencas (AIC), el día avanzará con condiciones cambiantes y una amplitud térmica que obligará a estar atentos tanto al cielo como al termómetro.

Durante el día, el escenario será típicamente patagónico: temperaturas que escalan hasta los 36 grados, un calor sofocante que se sentirá con fuerza en la capital y zonas aledañas, y un estado general inestable. No se descartan formaciones nubosas asociadas a ese aire caliente que se acumula sobre el valle, generando una sensación de pesadez en el ambiente.

El viento soplará desde el oeste a unos 26 km/h, aportando algo de alivio momentáneo, aunque insuficiente para moderar el impacto térmico. La presión atmosférica se mantendrá relativamente baja, en torno a los 1004 hPa, una señal clara de la inestabilidad que dominará gran parte de la jornada.

Con la llegada de la noche, el panorama cambiará de forma abrupta. El cielo tenderá a despejarse, pero lejos de traer calma, el viento ganará protagonismo. Las ráfagas del sudoeste podrán alcanzar entre 42 y 63 km/h, convirtiéndose en un factor clave a tener en cuenta para quienes circulen por rutas, zonas abiertas o planifiquen actividades al aire libre. La temperatura descenderá de manera marcada hasta los 17 grados, marcando un cierre fresco tras un día agobiante. En paralelo, la presión subirá levemente hasta los 1007 hPa, consolidando un escenario más estable, aunque ventoso.

El sábado dejará así una postal clara del verano neuquino: calor extremo durante el día, atmósfera inestable y un cierre nocturno dominado por el viento. Una combinación que exige precaución, hidratación constante y especial atención en horas nocturnas, cuando las ráfagas pueden generar complicaciones tanto en la ciudad como en los alrededores.