Durante dos semanas, su nombre circuló en grupos de búsqueda, comisarías y mensajes reenviados con urgencia. La familia lo buscaba, la policía lo rastreaba y el silencio alimentaba la preocupación. Hasta que apareció. Estaba en Vaca Muerta.
Gastón Muñoz, un hombre de 47 años oriundo de Bahía Blanca, fue hallado en buen estado de salud en la zona petrolera de Neuquén, donde se encontraba buscando trabajo. Había salido de su ciudad sin celular, sin billetera y sin avisar con precisión su destino, lo que activó un operativo de búsqueda que se extendió por varios puntos del país.
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En un primer momento, la hipótesis más firme lo ubicaba rumbo a la cordillera. Había viajado a dedo y todo indicaba que podía estar en El Bolsón. Con el correr de los días, surgió otra posibilidad: el Alto Valle. Esa línea terminó siendo la correcta.
El último dato concreto lo había aportado su hijo, quien realizó la denuncia por desaparición. Fue la última persona que lo vio, cuando lo acompañó hasta la rotonda de la Ruta Nacional 3 y el Camino Sesquicentenario, en Bahía Blanca. Después de eso, nada. Ningún llamado, ningún mensaje.
Finalmente, el contacto llegó y trajo alivio. Gastón logró comunicarse con su familia y habló con sus padres, confirmando que estaba en Neuquén con un objetivo claro: conseguir una oportunidad laboral vinculada al sector hidrocarburífero.
La noticia cerró días de angustia e incertidumbre. Lo que parecía una desaparición inquietante terminó revelando otra historia: la de alguien que se fue solo, sin recursos, empujado por la necesidad de trabajo, y apareció en uno de los polos laborales más duros y demandantes del país.