Neuquén confirmó la construcción de su primer natatorio olímpico en la Ciudad Deportiva, un proyecto que apunta a resolver una deuda histórica con los deportes acuáticos y, al mismo tiempo, abrir el acceso a toda la comunidad.
La obra, impulsada por el gobernador Rolando Figueroa, ya avanza en la etapa de licitación y contempla un complejo de gran escala: se levantará sobre un predio de 7.600 metros cuadrados y tendrá estándares aptos para competencias oficiales.
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El corazón del proyecto será una pileta olímpica de 50 por 25 metros, con ocho andariveles. A eso se sumará una segunda pileta semiolímpica, pensada para entrenamientos y actividades paralelas, lo que permitirá un uso intensivo del espacio durante todo el año.
El diseño incluye además sectores para deportistas, áreas técnicas y espacios para el público, en una lógica que no solo apunta al alto rendimiento sino también a la masificación de la práctica.
Hoy, los nadadores neuquinos que compiten a nivel federado deben salir de la provincia para entrenar o participar en torneos de este nivel. La nueva infraestructura busca cortar con esa lógica y posicionar a Neuquén dentro del circuito competitivo.
Pero el enfoque no es exclusivamente deportivo. El proyecto también pone el foco en el acceso: la intención es que el natatorio funcione de manera abierta, combinando uso recreativo con formación y entrenamiento.
La elección de la Ciudad Deportiva no es casual. Forma parte de una estrategia más amplia para concentrar infraestructura y generar un polo que permita organizar eventos, potenciar disciplinas y ordenar el crecimiento del deporte en la capital.
El anuncio se realizó el 1 de marzo en la Legislatura, donde Figueroa planteó el proyecto como parte de un plan integral. Además del natatorio en la capital, se prevén nuevas piletas en distintas localidades y una red provincial que garantice acceso en todas las regiones.
En ese esquema, la natación aparece como algo más que una disciplina: en una provincia atravesada por ríos y lagos, aprender a nadar también se vincula con la seguridad y la prevención.
La obra todavía no tiene fecha de inicio confirmada, pero marca un punto de inflexión. Si se concreta en los términos anunciados, Neuquén pasará a tener, por primera vez, infraestructura acuática de nivel olímpico dentro de su propio territorio.