Martes 24 de Febrero de  2026
SALUD Y BIENESTAR

Estrés en Argentina: casi la mitad de los adultos vive con ansiedad recurrente

Un informe internacional ubicó al país en el primer puesto global en niveles de ansiedad y tensión cotidiana; especialistas advierten por el avance del estrés crónico y dan claves para controlarlo.

El estrés en Argentina no es un fenómeno aislado, sino una problemática vigente que atraviesa edades y sectores sociales, y que requiere estrategias concretas para evitar que se convierta en un riesgo crónico para la salud física y mental.
Escrito en VIRALES el

Argentina encabeza el ranking mundial de estrés y ansiedad, según un relevamiento internacional que reveló que el 49% de los adultos manifestó haber sufrido episodios frecuentes de tensión en el último año. El dato posiciona al país por encima de otras naciones desarrolladas y vuelve a poner en foco el impacto del malestar psicológico en la vida cotidiana.

De acuerdo con el estudio de Statista Consumer Insights, casi la mitad de los argentinos adultos declaró experimentar estrés recurrente durante los últimos doce meses. Detrás de Argentina se ubicaron Finlandia (45%) y Canadá (42%). Más abajo aparecen Estados Unidos (39%), Japón (37%) y Francia (30%).

Estrés crónico: cuando el sistema no logra “bajar”

Especialistas en salud explican que la respuesta al estrés es un mecanismo biológico natural que permitió a la humanidad adaptarse y sobrevivir. “Sin estrés, nos morimos”, remarcan. El problema surge cuando esa reacción se mantiene en el tiempo y no logra regularse.

Cuando el organismo permanece en estado de alerta constante, el cortisol —la hormona vinculada al estrés— se mantiene elevado y comienza a alterar distintos sistemas del cuerpo. “El problema es cuando no baja. Si no baja y aparece otro y otro, este sistema de cortisol queda elevado y desarregla todo el sistema. Pasamos al estrés crónico, y ahí aparece la desmotivación, el cansancio, la depresión, los problemas musculares, la hipertensión”.

Entre los síntomas más frecuentes se mencionan la irritabilidad, el insomnio, la fatiga persistente, dolores corporales, trastornos digestivos y afecciones cutáneas. Además, el exceso de cortisol afecta la capacidad de objetividad y la toma de decisiones.

Cómo se vive el contexto y la clave del “CINE”

Los expertos subrayan que el impacto del contexto depende en gran medida de la percepción individual. “Todo tiene que ver con cómo uno vive el contexto. Por ahí yo no me estreso con lo mismo que vos y a mí no se me descuajeringa todo mi sistema con las mismas cosas”.

En ese sentido, explican la sigla CINE como una forma de entender los disparadores del estrés: Control, Imprevisibilidad, Novedad y Ego. Es decir, la interpretación personal de cada situación —“la película que cada uno se hace”— influye directamente en la intensidad de la respuesta emocional.

Adultos mayores y niños, entre los más vulnerables

Uno de los datos que más llama la atención es que los adultos mayores aparecen como uno de los grupos más afectados. Según se indicó, cuentan con menos herramientas para gestionar el estrés y su cerebro es más sensible al cortisol.

También se advierte que los niños absorben el estrés de los adultos, especialmente hasta los 12 años, incorporándolo de manera significativa en su desarrollo emocional.

En paralelo, el uso intensivo de tecnología se suma como factor de presión. “El celular es un alto estresor. Las redes sociales han impactado tremendamente en los jóvenes, y las herramientas tecnológicas también”.

Estrategias para reducir la ansiedad y mejorar el bienestar

Lejos de proponer eliminar el estrés —algo imposible y hasta contraproducente—, los especialistas recomiendan aprender a gestionarlo. “Sin estrés estamos muertos. Todos necesitamos un poco, pero lo importante es reconocerlo y saber bajarlo”.

Entre las herramientas prácticas se destacan: identificar la causa del malestar, realizar caminatas, practicar respiración abdominal para activar el nervio vago y reducir el cortisol, fortalecer los vínculos sociales y ayudar a otros. Identificar la causa, salir a caminar, aprender a respirar con el abdomen, que activa el nervio vago y baja el cortisol. Juntarte con amigos es clave. Ayudar al prójimo también: salir del ego y mirar un poco qué hay afuera”.

También se sugiere reducir el consumo de sal, establecer rutinas saludables, meditar, realizar actividad física y conectar con el presente a través de estímulos sensoriales. “Hay que poner en marcha todo lo sensorial: mirar las hojas, sentir el fresquito, conectar con el presente”.

El informe confirma que el estrés en Argentina no es un fenómeno aislado, sino una problemática vigente que atraviesa edades y sectores sociales, y que requiere estrategias concretas para evitar que se convierta en un riesgo crónico para la salud física y mental.